Sin entrar en las falacias que incorpora esta eurodiputada en su artículo o en su querencia a mezclar churras con merinas hay una cosa que, sin citarla, es lo que, en mi opinión, le preocupa a los “antierasmus”: este programa hace más por crear la identidad europea que ningún otro de la Unión.
Vaya por delante que nunca he disfrutado de la beca Erasmus y que siempre he sido crítico con algunos de los aspectos académicos del mismo, pero afirmar que “no ha brindado ningún beneficio” para rematar la faena diciendo que ”Más valdría que ese dinero se dedicara a mejorar la Educación Pública en cada estado miembro.” me reafirma en mi idea de su utilidad como elemento básico en la construcción de una identidad europea moderna.
Uno de mis múltiples sombreros universitarios lo adquirí siendo uno de los coordinadores de Erasmus en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la USC. A lo largo de 10 años “he mandado” a varias decenas de estudiantes a Italia, Polonia, Letonia y “he recibido” a otros tantos de estos países más Grecia y Estonia. En ocasiones no he estado de acuerdo con el nivel de notas o de idioma que se exige para salir o venir (siempre he jugado al poli malo en esa película) pero nunca se me ocurrió decir que el programa Erasmus no funciona. Lo hace y lo hace muy bien.
A día de hoy mis “coordinados” están casi todos trabajando, muchos de ellos en el extranjero y desde ya hace años. También sé algún detalle de sus vidas privadas (cosas de Facebook
): algunos de ellos están emparejados con personas que conocieron durante el Erasmus, y no necesariamente del país de recepción.
Cuando regresaban a España (o a su país de origen) con el Learning Agreement les solía preguntar sobre la valoración de la experiencia. Si la tuviese que resumir en un frase sería algo así como “El Erasmus sirve para abrir los ojos a otras culturas, a otras formas de trabajar, de relacionarse y de hablar.”
Es decir, que es básico para la construcción de una Europa real, de personas y no de políticos o de burócratas. Por eso a algunas personas les molesta.



Doy fé, como ex erasmus comparto todo lo que dices, aunque la experiencia erasmusiana es imposible resumirla en una frase, un pàrrafo o un folio. Y con cada año que pasa te das cuenta de lo importante que ha sido para mí cuando me invitan a una boda a Suecia o a Italia de uncompañero de residencia y su madre me trata como uno màs de la familia o cuando te piden que seas el padrino de su hijo.
Erasmus te abre al mundo y echa abajo estereotipos y aprendes que «no somos tan malos», que a lo mejor lo que nos distingue (a los universitarios gallegos) de los alemanes (my case) es que los alemanes le echan mas huevos a la cosa.
Comparto que en muchos casos se enviaron estudiantes a un pais con un nivel lingüistico muy bajo, pero en el caso que conozco yo ese estudiante se puso las pilas en dos semanas.
En cuanto a economizar gastos to no empezaría por las becas Erasmus cuyo exito es comprobable, màs bien porcla eliminación de algunos organismos europeos cuyo fin lleva muchos años siendo discutible y discutido.
ME PARECE QUE EL PROGRAMA ERASMUS TIENE MUY POCO DE ACADÉMICO YA QUE LOS OBJETIVOS SON OTROS QUE NO TIENEN NADA QUE VER CON LO ACADÉMICO.TENIENDO UN POCO DE VISTA, UNO SE DA CUENTA, DE QUE ES UNA CONTRIBUCIÓN MÁS, PARA UNIFORMIZAR EUROPA CON LA VISTA PUESTA EN UNOS ESTADOS UNIDOS DE EUROPA QUE YA ESTÁN AHÍ Y QUE MUCHOS NO QUEREMOS.PORQUE SOMOS GENTES MUY DISTINTAS Y NO QUEREMOS SER IGUALES.